Además en el tibidabo podemos encontrar:
El mirador
Además del parque de atracciones, quedan todavía más razones para volver a subir a la Montaña Mágica. Por ejemplo, disfrutar del mirador que la empresa propietaria cerró en 1985 para instalar una atracción. El Ayuntamiento ha retirado la valla que impedía el libre acceso a este balcón ciudadano único, que ofrece una panorámica privilegiada de Barcelona.
Los orígenes del Parque de Atracciones
El origen del parque de atracciones del Tibidabo se remonta a 1899, cuando Salvador Andreu, el creador de las famosas "pastillas del Dr. Andreu", fundó la Societat Anónima Tibidabo. Uno de los proyectos de la empresa era la creación de un centro de ocio en aquella cima, como parte de una operación para acercar la montaña al público.
El Tranvía Azul, el Funicular y las atracciones
El 29 de octubre de 1901 se inauguraron el Tranvía Azul y el Funicular, y poco después llegaron al Tibidabo las primeras atracciones. El parque conserva algunas de las más significativas, que han llenado el parque durante sus cien años de existencia, como por ejemplo el Castillo del Terror y la Montaña rusa, O una de sus piezas más singulares, el avión, que data de 1928 y que es una réplica del modelo que realizó el primer viaje entre Barcelona y Madrid.
El Observatorio Fabra y el Gabinete de Física experimental
Otros atractivos del Tibidabo son las obras que se realizaron entre 1901 y 1905. En este sentido, en 1901, Camil Fabra, marqués de Alella, construyó el Observatorio Fabra, un observatorio astronómico obra de Josep Domènech i Estapà, cerca del cual, en 1905, Ferran Alsina edificó el museo de física experimental La Mentora, que muestra algunos de los aparatos científicos de aquella época y que se ha conservado hasta ahora. Entre los cambios de la época destaca también la conversión de las laderas de la montaña en parque municipal en 1908.
El Templo expiatorio del Sagrado Corazón
En 1886 se ofreció un pedazo de tierra de la cima del Tibidabo a Giovanni Bosco, fundador de la congregación de los salesianos, con la finalidad de que alzara un templo dedicado al Sagrado Corazón. Inicialmente, en esta parcela se levantó un pequeño oratorio que todavía se conserva. En 1902 se inició la construcción del gran templo expiatorio, un edificio monumental de estilo neogótico y coronado para una estatua de bronce del Sagrado Corazón, obra de Enric Sagnier. La construcción del templo finalizó en 1961. Un ascensor permite subir a la parte superior del templo, situada a 575 metros sobre el nivel del mar, desde donde se puede disfrutar de una impresionante vista de la ciudad.
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